10 cosas terribles que pasan cuando te aferras a tu ex. LIKE si ya lo olvidaste


La mayoría hemos pasado por una pérdida o una ruptura amorosa, y aunque parece que el mundo se nos viene encima, que ya nada vale la pena y que la felicidad se nos ha ido para siempre, la realidad es que después de eso también se puede ser feliz. 

Aunque, claro, como preferimos tirarnos al drama, nos cuesta el doble sacudirnos el sufrimiento. Te aseguramos que si la mitad del tiempo que pasas lamentándote y poniendo música que te haga berrear más que llorar, te enfocas a buscar cosas que te ayuden a levantarte, lo puedes lograr. Si no pones de tu parte al final el más afectado sigues siendo tú,  y continúas cayendo en estos típicos errores...


1.- No enfrentar la realidad.


Hay ocasiones en las que por más evidente que sea que debes avanzar, no quieres enfrentar que alguien ya no está a tu lado o que ya no quiera estarlo. Por más que te niegues a aceptarlo, inevitablemente pasará. Así que entre menos tiempo tardes en aceptar la realidad, menos te dolerá. 



2.- Vives enojado.


Es normal que el coraje llegue cuando algo doloroso nos sucede, pero no puedes dejar que el enojo te domine. Eso sólo te llevará a la frustración y, en casos extremos, hasta a enfermar por tantas emociones negativas. Date permiso de gritar, patalear o incluso de hacer berrinches para sacar lo que te está lastimando, pero no te quedes en ese estado por mucho tiempo o pagarás las consecuencias. 

3.- Caes en depresión.


¡Ah, cómo nos gusta estarle dando vueltas y vueltas a lo mismo aun cuando ya no tiene solución…! Sí, claro que cualquier pérdida duele, pero calará aún más si sigues aferrándote a esa situación. No hay nada de malo en llorar para limpiar tu corazón, pero eso de autodestruirse poniendo canciones románticas y de dolor hasta tener los ojos hinchados, está de más.  

4.- Te aíslas.


Cuando algo nos lastima, en vez de aceptar ayuda de familiares o amigos más cercanos, preferimos aislarnos del mundo y refugiarnos en el dolor. No queremos consejos por más certeros que sean, y creemos erróneamente que nadie nos entiende, pero no es así. Si te das la oportunidad de que tus seres queridos estén a tu lado será mucho más sencillo que dejes de sufrir. 

5.- Alejas a las personas que te quieren.


No hay nada peor que ahuyentar a las personas que sólo quieren ayudarte. Relaciones amorosas podemos tener muchas (aunque en el momento parezca que no será así), pero tu familia y tus verdaderos amigos siempre serán los mismos. No ahuyentes a la gente que de verdad te acompañará siempre, porque cometerías un error del que más adelante te puedes arrepentir. 

6.- Ignoras consejos.


Sí, ya sabemos que cuando uno está dolido lo menos que quiere son consejos. Nos revienta que nos digan todo lo que no queremos saber, pero ¿qué crees?, es lo mejor que te puede pasar. La gente que te quiere te dirá no lo que quieres oír, sino lo que NECESITAS escuchar. Así que en vez de rechazarlos ponles atención. 

7.- Te da miedo seguir.


A la mayoría nos dan miedo los cambios, nos asusta sentirnos inseguros, pero la verdad es que sólo podremos vencer el miedo avanzando y enfrentándonos a lo que esté por venir. Cuando estamos dolidos todo parece más difícil, pero si lo intentas verás que todo es más complicado en tu mente que en la realidad. 

8.- Dejas pasar otras oportunidades.


Ya sabemos que no todas las personas nos hacen sentir maripositas en el estómago, ni con todas tenemos la misma conexión que nos hace estar en una nube, pero si idealizamos de más a las personas, perderemos la oportunidad de conocer a alguien con quien tal vez la relación sí funcione. 

9.- Te dejas de lado.


Por meditar en lo que salió mal o en la pérdida, dejas de pensar en ti y en aquello que algún día te hizo feliz. Abandonas actividades, pierdes interés en tus estudios o en tu trabajo y deambulas por la vida como zombie, ¿pero no te parece que nada bueno puede salir de eso? Nunca nada es más importante que tú misma.

10.- Te haces daño.


Al final de cuentas la única que pierde al compadecerte y refugiarte en el dolor eres tú. La otra persona inevitablemente se irá de tu lado e intentará hacer su vida de la mejor forma posible, así que tú debes hacer lo mismo. Si algo terminó es porque ya no tenía solución; puede que en el momento duela, y mucho, pero con el tiempo verás que no hay nada de lo que no podamos sobreponernos con un poquito de amor propio y voluntad.

Bien aconseja el dicho: “si amas algo, déjalo libre; si regresa fue tuyo y si no, nunca lo fue”. Así que asegúrate de no cometer esos errores que pueden ser tan sólo pérdida de tiempo y te impiden disfrutar de la vida, que sólo es una.

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