20 cosas que solo entenderás si tienes hermanos. LIKE si amas a tu familia



¿Te tocó ser la hermana mayor? Tener el privilegio de llegar antes que tus hermanos tiene su lado malo. No es fácil aceptar a un nuevo bebé que robará la atención de nuestros padres. Pero no me malinterpretes; las hermanas mayores amamos a los pequeños, es sólo que a veces quisiéramos aventarlos al otro lado del mundo, aunque después lloremos porque los extrañamos. ¡Esa mezcla de amor y odio da sentido a tu vida! 



Digamos que somos orgullosamente bipolares: queremos proteger a nuestros hermanos, cuidarlos y estar ahí cuando nos necesiten… PERO no podemos negar lo detestable que se vuelve cargar con un enano detrás de ti las 24 horas. Y hablo muuuy en serio. 



Estas son las cosas que todas las hermanas mayores hemos vivido: 

1. No tienes otra opción. Abuelos, padres y conocidos ponen la atención en ti, porque RECUERDA: todo lo que hagas tu hermanito lo va aprender, y si termina como un vago te echarán la culpa, aunque lo más grave que hiciste fue pintarte una clase. 


2. Te conviertes en una especie de mini-mamá, parece que tienes radar para detectar las travesuras de tus hermanos y darles una lección. 


3. ¿Recuerdas aquella vez que te pusiste más guapa que nunca, y tu hermano dejó tu autoestima por los suelos cuando te dijo: ‘‘Te ves bonita pero un poco gorda’’? Lo siento, ellos te dirán la verdad. 


4. ¡Por fin se te hizo! El chico que te encanta te invitó a salir pero hay un ‘‘pequeñito’’ detalle: no vas si no va tu hermano. 


5. Si llevas por los menos 3 años a tus hermanos llega un momento en el que te vuelves su mejor consejera, pues ya pasaste por lo que ellos apenas están experimentando. 


6. El hecho de que no vayamos por la vida dándoles cariño no significa que no los amemos. Nos entra el lado sentimental cuando vemos que se han vuelto grandes e independientes, buscando sus sueños. 


7. Tú les gritaste, les pegaste y te burlaste de ellos, pero ¡pobre de aquel que se atreva hacer algo a tus hermanos!, porque entonces sí te sale la fiera que llevas dentro. 


8. Ese momento incómodo en el que -¡por fin!- tus padres te dejan ir a una fiesta, y tus ‘‘oportunos’’ amigos echan de menos a tus hermanos. ¿Qué? ¡Pero su amiga soy yo! 


9. No puedes controlar tu lado maternal y sobreprotector cuando te enteras de que tu hermano sale con alguien, y te vuelves la ‘‘Señora Preguntas’’: ¿De dónde la conoces? ¿Cómo es su familia? ¿Es aplicada?... 


10. No importa si tu hermano menor ya tiene 30 años, cuando está cerca de ti se quiere cobrar todas las que le hiciste de pequeño y actúa como retrasado mental. 


11. ¿Pero qué tal todas esas veces que les hiciste las mejores bromas? ¡Y pobres de ellos si le decían a mamá, porque les iba peor! 


12. Lo mejor es que, aunque no se vea, tienes la corona en la cabeza, el poder es tuyo; puedes ordenarles lo que se te antoje y ellos saben que tienen que obedecer a la hermana mayor. 


13. Es muy divertido cuando eres la primera en la casa que empieza a hacer cosas de adultos, como usar el coche o llegar después de medianoche.


14. Eres la primera en probar el postre de mamá, y claro que te llevas la mejor porción. 


15. Si no dijiste a tus hermanos pequeños que eran adoptados, fracasaste como hermana mayor.


16. Utilizabas a tus hermanos pequeños como conejillos de Indias.


17. Lo malo es que siempre te ven como la fuerte. No puedes dejarte caer porque esperan lo mejor de ti. 


18. Puedes disfrutar películas para más grandes mientras ellos se resignan a ver ‘‘Peppa Pig’’. 


19. Te tocó ver cómo les cambiaban los pañales, las veces que vomitaron en el coche o cuando usaban los tacones de mamá por toda la casa, así que tienes material de sobra para avergonzarlos. 


20. ¡En fin!, a pesar de que son una piedra en el zapato (desde que llegaron ya no te compraban lo mismo que antes o tenías que esperar a que se durmieran para tener un rato con mamá), no los cambiarías por nada, porque simplemente no ves tu vida sin ellos.



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