Mandaron a hacer a sus 2 hijos pero algo salió mal. Dios les dio la lección de su vida…



Una pareja de misioneros evangélicos nos ha predicado con el ejemplo que, sin importar el color de piel, todos somos merecedores de amor y protección. Aaron y Rachel Halbert son ministros de culto que pudiendo concebir de modo natural, decidieron que la adopción era la mejor opción para ser congruentes con su forma de pensar en pro de la vida.   

Lo más admirable es que sin temor a los probables prejuicios de quienes los rodeaban, por vivir en una zona con muchos problemas interraciales, se aseguraron de que sus futuros hijos fueran afroamericanos. 



En una nota que Aaron redactó para al diario The Washington Post, comentó: “Sabíamos que, especialmente en el sur de Estados Unidos, una pareja blanca con hijos de piel más oscura iba a provocar muchas reacciones. Siempre hay una señora mayor blanca en el supermercado que nos mira con asco, o una madre afroamericana que nos mira y sólo niega con la cabeza”.




La idea de adoptar surgió al visitar una agencia especializada en Mississippi, mientras trataban de tener un hijo de forma natural. Sabiendo que es mucho más complicado que encuentren hogar niños que no sean de raza blanca, en su petición expresaron que deseaban adoptar a cualquiera que no fuera de ese color. 

Al iniciar el proceso sabían que la raza sería factor importante en la dinámica en que se desarrollaría su familia, y aun así adoptaron a un niño y a una niña afroamericanos, lo cual, según la pareja, ha hecho su vida más enriquecedora al tener que verla desde otra perspectiva.


Por fortuna para ellos no todo han sido críticas, también han tenido momentos de inmensa alegría, como el día en que una pequeñita de color lloró de emoción, al saber que un niño como ella había sido adoptado por una pareja blanca, o cuando el pediatra bendijo a sus nuevos padres por su gran corazón. 


Comprometidos con la idea de proteger la vida en todo momento, años después Aaron y Rachel Halbert visitaron el Centro de Donación Nacional de Embriones, de religión cristiana, y se animaron a que ella viviera la experiencia del embarazo mediante el método de fertilización in vitro. Planeaban tener gemelos, al decidir la raza de sus bebés, expresaron su ideología y el deseo de que sus hijos adoptivos sintieran fuerte conexión con sus hermanos, y pidieron que los embriones también fueran afroamericanos. 


Los médicos implantaron a Rachel 2 embriones, con la esperanza de que pudieran darle la bendición de convertirla en madre de manera natural. 6 semanas después los esposos fueron a cita médica en un hospital de Honduras, donde servían como misioneros de tiempo completo. El doctor les preguntó si estaban seguros de que sólo dos embriones habían sido implantados, y cuando afirmaron sin duda que así había sido, les informó que uno se dividió y que ya no serían padres de gemelos, sino de unos hermosos trillizos.


Aaron afirma que ha sido muy emotivo recibir tantas muestras de apoyo y cariño de familiares y amigos hacia su excepcional familia interracial, además de la enorme dicha que le dio ver cómo sus hijos mayores acariciaban la pancita blanca de su mamá, y lo amorosos que son con sus nuevos hermanitos ahora que están a su lado. 



Los dos se sienten agradecidos y bendecidos de tener a esos pequeñitos a su cuidado. 

Estos amorosos padres están convencidos de que Dios les dejó una gran lección: "Es una prueba más de que cuando deseamos algo con todo nuestro corazón Dios lo hace posible", dice Aaron. 


Aaron incluso comentó que recuerda cómo un amigo suyo, al pasar por el proceso de adopción, le decía que siempre había querido que su familia fuera como una pequeña versión de las Naciones Unidas. Él, viendo a Rachel y a los hijos de ambos, se atreve a ir un paso más allá y pedir que la suya sea ‘‘el retrato de un pedacito de cielo’’.



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