No creerás lo que los romanos le hacían a las mujeres infieles. Un Toro las…


Son muchísimos castigos, torturas y crueldades que se han desatado sobre la humanidad. Cuando pensamos en dolor y muerte en la antigüedad, recordamos la Edad Media y en especial la Santa Inquisición. Sin embargo, se dieron antecedentes aún más impactantes y temibles en uno de los imperios más importantes. Nos referimos a la antigua Roma



El Coliseo romano es hoy una atracción turística, pero en su gloriosa época fue el sitio de uno de los espectáculos más violentos, mejor conocido como “El Circo”, para entretener a los ciudadanos además de castigar a los enemigos del grandioso imperio. 




Las principales víctimas del circo romano eran prisioneros de guerra, enemigos del estado, criminales condenados a muerte y mujeres infieles; algunos esclavos eran entrenados como gladiadores y peleaban por el honor de sus amos y para mantenerse un día más con vida.  


Miles de escenas de horror ocurrieron dentro de los muros del gran Coliseo: desmembramientos, luchas contra animales salvajes, decapitaciones y gritos de desesperación de quienes intentaban sobrevivir. Los condenados a morir de esta cruel e inhumana manera y entre ellos hubo un gladiador que destacó por su habilidad en la lucha contra animales.


Este hombre era el temido Carpóforo, quien peleaba con rudimentarias armas y adiestraba a algunas bestias para el castigo más siniestro: animales penetrando a mujeres, que ya habían sido condenadas por haberle sido infieles a sus maridos. 


¿Cómo llevaron a cabo semejante barbaridad? De acuerdo con registros históricos, Carpóforo recogía fluidos de hembras en celo y  rociaba con ellos a las condenadas a muerte, eso atraía la atención de las fieras, quienes las destrozaban al cometer el acto. Por lo general eran sometidas a dicho castigo mujeres adúlteras y esclavas. 


Atracciones de este tipo eran muy apreciadas en aquel entonces, pues parte del objetivo era representar el mito del gran dios Júpiter (Zeus), quien tomaba forma animal para engendrar semidioses con las mujeres. 


Dependiendo el mito por representar, disfrazaban a las víctimas para que el espectáculo fuera más creíble, usaban pieles de animales, tocados de plumas, flores y todo tipo de adornos extravagantes. Esto dio un giro aún más salvaje y violento a los juegos romanos.

El circo era salvaje y sanguinario, ya que para cumplir los castigos usaban animales como toros, jabalíes, caballos, burros e incluso jirafas. Las mujeres sometidas a estas torturas tenían una muerte dolorosa, humillante y lenta. No cabe duda que este ha sido uno de los mayores ultrajes a lo largo de la historia. 
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